Una nueva vista: La muerte









En una escena de la película The big Fish, (2003) de Tim Burton, el soñador anciano padre (protagonista) narra a su hijo, uno de los tantos sucesos fantásticos ocurridos en su niñez. Él y un grupo de amigos van en búsqueda de la bruja más temida del territorio de Alabama. Esta bruja tenía un ojo de vidrio con poderes místicos en él, se podía ver la forma y el momento de la llegada de la muerte. El protagonista persuadido por ellos, llama a la puerta de la tétrica casona y en un instante se ve de frente a una vieja y desgarbada mujer con un vistoso parche negro en uno de sus ojos. El se presenta y le explica que su grupo de amigos quiere ver el ojo de vidrio y acercándose junto a la bruja donde lo aguardaban esta se levanta el parche y cada uno de ellos ve el momento de su muerte y atemorizados arrancan del lugar. El protagonista, sin arrancar y sin ver su muerte aún, reflexiona ante la bruja dándose cuenta que, aunque atemorizante puede ser ver su muerte, también le puede ayudar, puesto que el tiempo que le resta servirá para disfrutar la vida. Así que le pide ver el ojo, la bruja le sonríe y se levanta el parche, el protagonista ve su muerte y exclama: ¡Es justo como la imagine!




Quise introducir con la escena de esta película porque creo que resume lo que deseo hacer notar. En nuestra forma de vida, en nuestra “realidad” existe una gran contradicción y es la de concebir la muerte como algo que no nos ocurrirá, que le ocurre al otro, o por lo menos ni hoy ni mañana, cuando viejo quizás y por otro lado vivimos tratando de no morir, tomando pastillas para lo uno o para lo otro y pidiendo a Dios por nuestros pecados para que nos conceda la vida eterna, esa herencia tan cristiana provenirte del siglo de las luces. Y es que lo indefectiblemente cierto es que nos moriremos, todos. Ahora ante esta facticidad podemos vivir en la desesperanza que moriré o en la esperanza de que estoy vivo ahora, vivir en el ahora y estar en paz con todos los que me rodean. Vivir la magia de la vida… Esto es lo que quiero expresar en mi ensayo.
La visión de la muerte imperante.

La imagen clásica de la muerte es una calavera con un traje negro y una especie de hoz, es oscura y tenebrosa. Es cosa de buscar por la palabra en imágenes google y aparecerá esta caricatura y por lo demás, fotos de cadáveres, sangre, mutilaciones. La muerte es asociada a la emoción del miedo, y no tenemos muchas otras formas de representarla, ya que la única evidencia después de la muerte es lo orgánico reflejado justamente en los huesos y en los estados de descomposición; en la sangre y en destrucción del cuerpo. En la enfermedad, en el padecimiento, el dolor y el sufrimiento.
Bajo esto la muerte se asocia al mal, a lo oscuro, a lo diabólico. Nos llama la atención estas muertes truculentas llena de sangre y violencia en las pantallas de algún cine. En las noticias, los canales de televisión nos informan acerca del último accidente de transito, el numero de muertos y heridos y comúnmente en las portadas de los diarios se ve la imagen de un auto destrozado junto a una bolsa cubriendo un cuerpo sobre el pavimento. Nos enseñan tener miedo a la muerte siendo que la mayoría de los mortales no muere de forma tan truculenta y por otro lado, nadie ha vuelto de la muerte para explicar si aun sigue sufriendo si las causas fueron extremas.
El lenguaje que se construye y que heredamos ante la muerte construye una realidad que es permanente y que nos imposibilita del vivir en el ahora y que determina el miedo a entregarnos a la vida. Es la contradicción en el lenguaje ya que sabemos que moriremos pero hacemos todo para no morir.
La experiencia humana se realiza desde el lenguaje, somos seres lingüísticos que viven en el lenguaje (Etcheverria, ontologia del lenguaje), no solo, en el caso de la muerte, la describe sino que genera una realidad y hace que suceda la desesperanza actual, la identidad del mundo que habitamos en el cual no queremos morir, sabemos que moriremos y todas las ciencias, la filosofía y la religión busca la verdad que permita sobrepasar la muerte.


Hacia una nueva percepción de
la facticidad de la muerte

Sócrates, ya afirmaba: El temor a la muerte, señores, no es otra cosa que considerarse sabio sin serlo, ya que es creer saber sobre aquello que no se sabe. Quizá la muerte sea la mayor bendición del ser humano, nadie lo sabe, y sin embargo todo el mundo le teme como si supiera con absoluta certeza que es el peor de los males". Sabemos que moriremos pero lamentablemente, no se ha encontrado a la bruja del ojo de vidrio para conocer la forma y el momento de nuestras muertes, tal vez tenemos la libertad de imaginarnos como será, pero debemos estar en el ahora, construyendo relaciones hermosas con lo que nos rodea.
Se debe crear nuevas distinciones lingüísticas para la muerte, y somos capases de hacerlas para que emerjan un mundo distintos. No se trata de negar la tristeza de la pérdida de un ser querido, o estar por sobre el dolor de alguna enfermedad o el padecimiento físico. Es aumentar la capacidad de reflexión y, según lo planteado por Etcheverría no estar en el resentimiento de la no aceptación como juicio de facticidad sino en la aceptación que entrega paz y dejar la ambición de la aceptación de la posibilidad de vivir eternamente, para mi una ambición negativa.
Incluso es destacable lo que afirma Alejandro Jodorowsky, de que las personas programan su muerte. Es así como la familia tiene mucha importancia en esto y sabido son los casos de personas que mueren de cáncer a la misma edad que el padre y que el abuelo.
Esta visión esta íntimamente ligada a la tanatología como la disciplina que estudia el fenómeno de la muerte en los seres humanos y está enfocada a establecer entre el enfermo en tránsito de muerte, su familia y el personal médico que lo atiende, un lazo de confianza, esperanza y buenos cuidados que ayuden al enfermo a morir con dignidad. Los objetivos de la tanatología se centran en la calidad de vida del enfermo, deben evitar tanto la prolongación innecesaria de la vida como su acortamiento deliberado. Es decir, deben de propiciar una "muerte adecuada”.
También son conocidos los testimonios de personas que han estado al borde de la muerte y aunque hay diferentes experiencias y percepciones, la mayoría estas personas salen fortalecidas tienen una visión mas positiva de la vida, son agradecidos de la nueva oportunidad de vivir y aclaran relacionarse de mejor forma con cada segundo de su experiencia.

Esta es mi reflexión esperar la muerte no en desesperanza si no con humildad y paz para conectarnos en el ahora, manteniendo el presente como la unida posibilidad de ser. No proyectarnos demasiado, pues no tenemos ninguna posibilidad de saber que es lo que ocurrirá mañana, y reconstruir positivamente nuestro pasado. Establecer nuevas realidades en el lenguaje reinterpretando nuestra experiencia, consolidando relaciones en el amor, como postula Maturana y ser agradecidos de la muerte por que sin muerte no habría vida. Este ensayo es para mi un punto para establecer cambios y desarrollar nuevas emociones en lo relacionado con la muerte. Es quizás el duelo de perder a alguien querido, el saber que se nos va la vida un punto en donde se concentra el miedo y la tristeza. Tenemos la posibilidad de reinterpretarlo, depende de cada uno

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